Si te levantas gruñendo, el eco de ese gruñido reverberará en las montañas y se devolverá a ti convertido en gruñidos; si siembras flores, los colores de las mismas se proyectarán hacia el horizonte y te traerán días de primavera; si fomentas en los niños la creatividad y el trabajo fecundo, el eco de esas acciones tendrán como resultado una sociedad más sana, armoniosa y productiva.
Esta parece ser la mística que ha movido a Oriolys Ramírez, un conocido artesano y educador de Puerto Plata, para desarrollar en su provincia una hermosa iniciativa denominada Integración de Jóvenes Artesanos al Desarrollo Comunitario, que fue respaldada por el Ministro de Cultura José Antonio Rodríguez, a través de la 2da. Convocatoria de Proyectos Culturales.
Dice Oriolys que un día amaneció con la idea de crear una isla artesanal donde los niños marginados de Puerto Plata fueran los protagonistas de su propio desarrollo.
Entonces miró hacia el patio de su casa y pensó que ahí podía estar esa maravillosa isla, donde los niños pudieran disfrutar de una pequeña piscina para refrescarse, al tiempo de jugar en los columpios y compartir todo esto con el desarrollo de sus vocaciones manuales en talleres que habilitaría allí para la formación laboral de los jóvenes.
Lo consultó con su familia, y especialmente con Christine Saad, educadora canadiense con experiencia en trabajos comunitarios en África y Haití, convirtiendo desde entonces su idea en un proyecto concreto del cual ambos forman parte, junto a dos profesores más.
Así, convirtió el patio de su casa en esa isla añorada, proponiendo al Ministerio de Cultura llevar niños del sector Las Olivas y otros barrios cercanos, hasta allí, para desarrollar sus habilidades creativas a través del aprendizaje de diversas técnicas artesanales, como papel maché, trabajo en barro, madera, origami y otras.
Este proyecto, que culmina el próximo mes de noviembre, ya ha mostrado resultados contundentes de lo que se puede hacer en las comunidades, junto los organismos del Estado y la sociedad civil, cuando se tienen ideas claras, vocación de servicio y un compromiso con el desarrollo de las personas que nos rodean.
Según explicó el señor Oriolys, su proyecto está enfocado en dos vertientes básicas: una que vincula a los alumnos con una educación técnica que los capacite para el trabajo artesanal, y otra humanística, que los desarrolle como personas en un ámbito de educación integral plena, divertida y estimulante.
Para final de año pretenden integrar las abuelitas y abuelitos al proyecto, a través de talleres como los que se están desarrollando con los niños y jóvenes.
Según explicó el señor Oriolys, su proyecto está enfocado en dos vertientes básicas: una que vincula a los alumnos con una educación técnica que los capacite para el trabajo artesanal, y otra humanística, que los desarrolle como personas en un ámbito de educación integral plena, divertida y estimulante.
Se siente muy satisfecho del apoyo del Ministerio de Cultura a este programa y espera que el eco de las vibraciones producidas por los niños y jóvenes de Las Olivas al tocar el serrucho y la madera, germine en solidaridades que los hagan crecer y desarrollarse con alegría.


